by _comunica2punto0

#marketing La demostración de que lo que pasa en internet se queda en internet (con nombre y apellido)

In Marketing on 14 febrero, 2017 at 8:28

En el mundo digital es cada vez más frecuente la recolección de datos de los usuarios y es que, se trata de una información tremendamente valiosa para las marcas, a la hora de conocer cómo se comportan los usuarios y así elaborar sus estrategias de manera más efectiva.

Sin embargo, aunque es sencillo seguir el camino de los usuarios en la web, no lo es tanto relacionar esos datos a una identidad real. Hasta ahora claro.

Y es que, un estudio llevado a cabo por Jessica Su, estudiante de doctorado de la Universidad de Stanford y sus compañeros Ansh Shukla, Sharad Goel, and Arvind Narayanan, podría demostrar que lo que pasa en internet se queda en internet con nombre y apellidos.

Para comprobar esta hipótesis, los investigadores crearon una website en la que los usuarios podían donar de manera voluntaria sus datos de navegación, una información que posteriormente trataron de conectar con sus perfiles de Twitter utilizando solo datos públicos.

Los resultados son sorprendentes pues el 72% de las personas que analizaron fueron correctamente identificadas como el primer candidato en los resultados de búsqueda en la red social, y el 81% se encontraba entre los primeros 15.

Estamos así ante una auténtica demostración de desanonimización de datos entre cientos de millones de usuarios y sin necesidad de que la actividad de los mismos se base en la publicación de posts sino simplemente en el clic de links.

Pero, ¿cómo funciona realmente este sistema?
Su explica, en un artículo en The Conversation que recoge Fast Company, que se basa en la simple observación. Cada persona tiene una red social altamente distintiva como consecuencia de su círculo familiar, de amistades o sus diferentes etapas profesionales. Clicar en estos links deja un rastro en la navegación online.

Así, analizando el conjunto de páginas que ha visitado un individual fueron capaces de seleccionar perfiles similares en social media, cercando el número de usuarios a los que podría pertenecer este historial.

Sin embargo, Su reconoce que esta estrategia implica dos grandes retos. El primero es cómo cuantificar la similitud entre el perfil social y un historial web determinado y el segundo se refiere a identificar los perfiles más similares en tiempo real.

Una manera para enfrentarse al primero es medir qué cantidad de links del historial aparecen también en el perfil social, una solución que funciona bien pero que sobreestima la similitud para aquellos perfiles de mayor actividad. Por ello, el equipo optó por crear un modelo de probabilidad en torno al comportamiento de navegación y su relación con los perfiles.

Para abordar el segundo, aplicaron una serie de técnicas para reducir el espacio de búsqueda que combinaron con datos determinados del historial para construir los perfiles de los candidatos más acertados.

De esta manera, el estudio demostró que el 90% de los participantes que habían clicado en 100 o más links en Twitter podían ser identificados.

No obstante, no es la primera vez que se realizan este tipo de estudios. Uno de los más famosos es el elaborado por Latanya Sweeney en la Universidad de Harvard en el año 2002 y que descubrió que el 87% de los americanos podían ser identificados de manera precisa a través de una combinación de su código postal, su género y su fecha de nacimientos, datos realmente fáciles de conseguir.

Conectando estas fuentes de datos pudo dar con los datos médicos del gobernador de Massachusetts.

Otro estudio dirigido por Michal Kosinski en la Universidad de Cambridge utilizó Facebook para predecir la orientación sexual de la gente, sus ideas políticas o sus rasgos de personalidad.

Todo esto demuestra que, con el auge de las redes sociales, aumenta cada vez más la cantidad de contenido compartido que, aunque pueda parecer inocua, revela mucho más de lo que creemos sobre nuestra información personal.

Y el problema no se soluciona solamente alejándose de la esfera online puesto que, aunque cese la interacción en internet, basta con que nuestros amigos suban a Facebook sus contactos de teléfono para que la red social pueda realizar predicciones sobre uno mismo.

Y es que, aunque existen soluciones parciales como utilizar bloqueadores de rastreo, lo cierto es que en la era digital en la que vivimos, nadie está libre de identificación.

via Marketing Directo http://ift.tt/2l2ZDEX

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