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#marketing iPhone 8, más de 1000 euros: ¿Qué hace que los consumidores paguen tanto por un móvil?

In Marketing on 24 julio, 2017 at 10:56
PuroMarketing

Una de las cosas que ocurren cada cierto tiempo en el mundo de la tecnología es la presentación de un nuevo iPhone. El terminal inteligente de Apple es el dispositivo que ha dado hace unos años (diez, para ser más exactos) el pistoletazo de salida a la fiebre de los smartphones y se ha convertido en una suerte de emblema. A medio camino entre elemento destacado del mercado y objeto de deseo que todo el mundo quiere (o quería…), el dispositivo suele lograr despertar mucha expectación y la presentación de una nueva edición se convierte en un tema noticioso que no solo entra en ubicaciones destacadas de los medios especializados de tecnología sino que llega hasta a colarse en los medios generalistas. El telediario habla de ello y hasta lo lleva a sus titulares.

Pero ¿qué ocurre cuando el terminal no es en realidad más que una nueva vuelta de tuerca sobre lo que ya se ha hecho?

Uno de los grandes problemas de Apple en los últimos tiempos es que ha perdido la capacidad de sorpresa. Sus dispositivos han empezado a ser versiones de ellos mismos y han dejado de ser tan rompedores como antes lo eran. La compañía ha mantenido un ritmo muy activo de presentación de novedades, pero este no siempre está ajustado a la realidad. El iPhone es posiblemente el mejor ejemplo. Apple ha estado presentando modelos y modelos cada cierto tiempo, pero ha llegado un momento en el que lo que presentaba empezó a sonar viejo.

De hecho, algunos analistas han empezado ya a destacar esta realidad. ¿Ha dejado de ser Apple una marca cool e innovadora para pasar a ser una aburrida que presenta siempre los mismos productos, pero con un empaquetado diferente? La presentación del iPhone 7, hace ahora algo menos de un año, fue un tanto anticlimática. Como apuntaba entonces un analista, era como si Apple hubiese entrado en ese bucle de entregas en el que en ocasiones entra Hollywood para explotar una película de éxito pero que acaba agotando el producto.

Claro que desde fuera podía entenderse la razón por la que necesitaban presentar un nuevo terminal en pleno mes de septiembre: la campaña de Navidad se acercaba y necesitaban un producto ‘locomotora’ para incentivar las ventas.

Y ahora que se acerca una nueva campaña de Navidad, se acerca también una nueva presentación de un nuevo modelo de iPhone. En este caso, será el ya muy comentado iPhone 8, del que las filtraciones ya han dicho muchas cosas, empezando por su precio. Este iPhone será más caro que los modelos anteriores, situándose en los 1.000 dólares según las expectativas. El terminal es, como apuntan en Cnet, especialmente esperado porque el modelo anterior decepcionó por su falta de innovación. Los expertos esperan que el terminal sea muy innovador y que se convierta en el nuevo pistoletazo de salida de la era dorada de Apple (de una nueva, al menos).

El ocaso del objeto de deseo

Pero… ¿realmente van a pagar los consumidores 1.000 dólares por un dispositivo? El iPhone 7 está ahora en precios a partir de 769 euros y a partir de 909 euros, cantidades muy elevadas pero ligadas al final a un terminal de alta gama. Es cierto que al final los smartphones de alta gama tienen precios también elevados y que están rondando los 600-700 euros en las tiendas online, pero ¿logrará Apple mantener la magia?

Quizás la marca está viviendo de los réditos de una trayectoria en la última década prodigiosa. La compañía no solo impulsó el mercado de los smartphones sino también el de las tabletas con sus novedades y se convirtió en un nombre ligado a la innovación y a lo puntero. La compañía era lo más y en cierto modo sigue siéndolo para un cierto grupo de consumidores, ya que sus terminales eran lo último en el mercado. Pero ¿podrá seguir tirando de ello? El iPhone ha dejado de ser visto como un cierto símbolo de estatus y ha perdido su condición de objeto de deseo. El caso de China es el más paradigmático, con sus consumidores desesperados por tener un iPhone para marcar su posición en el mundo. Han dejado de hacerlo y, no solo eso, han empezado a cambiar su terminal por una marca china más barata.

A medida que los terminales más baratos no solo crecen en mercado sino también en capacidades técnicas, la competencia es mucho más acentuada y el papel de ser el producto caro de la gama empieza a ser más cuestionable. Pagar no implica ya necesariamente tener el producto más avanzado, lo que hace que las cosas se hayan puesto complicadas para la compañía.

Es bastante probable que el iPhone 8 siga acaparando titulares y lo es también que vaya a haber colas en las tiendas el día de su llegada al mercado, pero Apple no debería confiarse con ello. Pueden ser las últimas colas de la inercia del mercado, al menos si el terminal no es, esta vez de una vez por todas, la gran novedad del mercado.

via Puro Marketing http://ift.tt/2urMp9C

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